
Manifiesto

MANIFIESTO DEL REALISMO TRÁGICO INTERDISCIPLINARIO
Baby Boomers Nueva Generación
Autoría compartida, memoria de las imágenes y responsabilidad de la mirada
PREÁMBULO
En Baby Boomers Nueva Generación asumimos el Realismo Trágico como una posición estética y una forma de trabajo. Nuestro propósito es dar expresión a las contradicciones de la experiencia contemporánea mediante obras en las que conviven distintas sensibilidades, recursos y maneras de pensar.
Nos interesa la distancia entre los ideales que proclamamos y las realidades que construimos; entre la dignidad humana y sus representaciones; entre la belleza de una imagen y aquello que esa belleza puede revelar, encubrir o volver tolerable.
Este manifiesto establece los principios con los que queremos orientar nuestra práctica y someterla a discusión. Su autoridad deberá construirse en las obras, en la consistencia del trabajo y en la capacidad de revisar nuestras propias decisiones.
I. EL REALISMO COMO RELACIÓN CRÍTICA CON LA EXPERIENCIA
Llamamos realismo al compromiso de atender las condiciones concretas de la existencia: los cuerpos, los objetos, las relaciones de poder, la memoria y las formas de convivencia. Desde esta perspectiva, la fidelidad a lo real puede expresarse mediante la figuración, la fragmentación, la abstracción o el absurdo.
Una escena improbable puede permitirnos reconocer una contradicción cotidiana. La convivencia de personajes y objetos pertenecientes a tiempos distintos puede abrir preguntas sobre la permanencia de ciertas jerarquías. El desplazamiento de una imagen familiar puede hacer visible aquello que la costumbre había vuelto imperceptible.
Trabajamos desde nuestra experiencia de México y desde el diálogo con otras tradiciones culturales. Nos corresponde examinar esa experiencia en su diversidad, evitando convertirla en una identidad fija o en un repertorio de rasgos pintorescos.
II. LO TRÁGICO COMO CONCIENCIA DEL LÍMITE Y DE LA RESPONSABILIDAD
Entendemos lo trágico como la tensión entre nuestra capacidad de imaginar una vida distinta y los límites, decisiones y estructuras que dificultan realizarla. Reconocemos la vulnerabilidad, la pérdida y la imposibilidad de controlar por completo las consecuencias de nuestros actos.
Nos concierne especialmente el daño evitable: aquello que pudo advertirse, discutirse o impedirse y que terminó aceptándose como parte del orden cotidiano. Esa aceptación merece una mirada capaz de reconocer tanto las responsabilidades personales como las condiciones colectivas que la sostienen.
Esta conciencia exige distinguir lo inevitable de lo que aún podemos transformar. Nuestro trabajo busca mantener abierta esa distinción. La lucidez que proponemos incluye la capacidad de actuar, de cuidar y de modificar nuestra relación con lo existente.
III. LA AUTORÍA COMPARTIDA COMO RESPONSABILIDAD
La creación a seis manos ocupa un lugar central en nuestra propuesta. En ella, cada intervención encuentra decisiones previas y abre posibilidades para las siguientes. Una forma, un trazo o una imagen pueden adquirir un sentido inesperado al entrar en relación con la mirada de otro.
Asumimos la colaboración como un compromiso de atención y de revisión. Cada integrante aporta una sensibilidad reconocible y acepta que sus decisiones sean interrogadas. El desacuerdo forma parte del trabajo y requiere argumentos, escucha y disposición para transformar lo hecho.
La autoría compartida exige reconocer las aportaciones y asumir conjuntamente el resultado. Defendemos la pluralidad sin convertir el anonimato en una obligación ni establecer una superioridad automática sobre la creación individual. Nuestra elección del trabajo colectivo responde a las posibilidades artísticas que encontramos en él.
IV. LA INTERDISCIPLINARIEDAD COMO TRANSFORMACIÓN RECÍPROCA
Entendemos la interdisciplinariedad como el intercambio entre prácticas y formas de conocimiento que modifican las preguntas y los procedimientos de una obra. Los recursos plásticos, narrativos y críticos deben intervenir en su construcción y adquirir una función perceptible.
La combinación de materiales y técnicas constituye una posibilidad de esa búsqueda. Su alcance se profundiza cuando el encuentro transforma la manera de componer, relacionar imágenes, organizar el tiempo o involucrar al espectador.
Cada cruce requiere una razón artística. Nos comprometemos a evaluar qué aporta y cómo modifica el conjunto. La coherencia deberá construirse mediante relaciones significativas entre las diferencias que participan en la obra.
V. LA MEMORIA DE LAS IMÁGENES
Abordamos las imágenes heredadas como materiales que pueden ser interrogados desde el presente. Las referencias a la historia del arte conviven en nuestra propuesta con signos cotidianos, intervenciones gráficas y formas de representación procedentes de otros registros.
Al reunirlos, buscamos examinar cómo se construyen la autoridad, el prestigio, el deseo y la pertenencia. Una figura vinculada al poder, situada en una escena absurda, puede volver discutible la solemnidad que parecía protegerla. Una intervención sobre una imagen reconocible puede alterar la posición desde la que estamos acostumbrados a contemplarla.
El uso de referencias exige atención a su procedencia y a las relaciones que activan. Aspiramos a que su transformación produzca una lectura y a que el reconocimiento de la cita sea el comienzo de una pregunta.
VI. EL HUMOR, LA BELLEZA Y LA INQUIETUD
El humor constituye una herramienta de nuestra mirada crítica. Nos interesa su capacidad para introducir una duda allí donde una imagen, una autoridad o una costumbre parecían incuestionables. El absurdo permite ensayar relaciones que ponen a prueba la lógica con la que organizamos lo cotidiano.
Una obra puede atraer por su color, su ritmo o su composición y, durante la misma experiencia, provocar desconcierto. Queremos trabajar esa tensión con precisión: que el placer de mirar permita acercarse a preguntas que una lectura inmediata dejaría fuera.
La ironía exige también responsabilidad. Procuramos examinar desde dónde se ejerce, a quién expone y qué relaciones reproduce. El sufrimiento humano merece un tratamiento atento a su contexto y a la dignidad de quienes lo experimentan.
VII. LA FORMA, EL OFICIO Y LA EXIGENCIA ARTÍSTICA
La fuerza de una obra depende de cómo sus decisiones se sostienen entre sí. Otorgamos importancia al dibujo, al color, a la composición, a la materialidad y a las relaciones entre escala, ritmo y espacio. En ellos se concreta nuestro pensamiento artístico.
La experimentación requiere criterio para distinguir un hallazgo de un recurso insuficiente. El accidente y la imperfección pueden adquirir valor cuando participan de la necesidad expresiva del conjunto. Asumimos el trabajo de corregir, retirar, insistir y reconocer cuándo una decisión debilita la obra.
Este manifiesto nos obliga a revisar la correspondencia entre nuestras palabras y lo que producimos. Cada pieza deberá sostener una experiencia de observación que permita apreciar, discutir o cuestionar lo que aquí declaramos.
VIII. LA CREACIÓN ANTE LAS TECNOLOGÍAS CONTEMPORÁNEAS
La presencia de herramientas digitales y sistemas de inteligencia artificial nos lleva a precisar qué entendemos por responsabilidad creativa. Para nuestra práctica, esta comprende la elección de recursos, el examen de los resultados, el reconocimiento de las aportaciones y la decisión de presentar una obra ante otros.
Nos interesa evaluar las tecnologías por las posibilidades que abren y por las condiciones de su utilización. Asumimos el compromiso de explicar su participación cuando resulte relevante para comprender el proceso, la autoría o el sentido de una pieza.
Defendemos la capacidad de los creadores para decidir sobre su trabajo, el reconocimiento de sus contribuciones y la diversidad de las expresiones culturales. Toda herramienta que incorporemos deberá formar parte de una búsqueda cuyo propósito podamos examinar y por cuyas consecuencias estemos dispuestos a responder.
IX. EL ESPECTADOR Y EL TIEMPO DE LA MIRADA
Queremos producir obras que merezcan una atención sostenida: detenerse, volver sobre un detalle, descubrir una relación y revisar una primera impresión. Consideramos ese tiempo de observación una parte fundamental de la experiencia que proponemos.
El espectador participa desde su historia, sus conocimientos y sus preguntas. Aspiramos a que encuentre elementos suficientes para construir una interpretación y libertad para discutir la nuestra. La apertura del sentido requiere una obra capaz de ofrecer relaciones que puedan explorarse.
Reconocemos también la responsabilidad de quienes presentan, estudian, conservan y coleccionan las piezas. Invitamos a atender sus contextos, procesos y condiciones materiales, y a favorecer encuentros que permitan una relación duradera con ellas.
X. EL SENTIDO DE ESTE MANIFIESTO EN EL PRESENTE
Situamos la pertinencia de nuestra propuesta en preguntas que atraviesan nuestra práctica: cómo sostener el juicio propio ante las posibilidades de producción y circulación de imágenes; cómo compartir la autoría con claridad; cómo trabajar con memorias culturales sin reducirlas a un repertorio disponible; cómo dar forma a las contradicciones de nuestro tiempo.
El Realismo Trágico vincula estas preguntas con una experiencia concreta de creación colectiva. Su aportación deberá hacerse visible en la relación entre pensamiento, procedimiento y resultado, así como en la calidad del diálogo que las obras puedan suscitar.
Proponemos este manifiesto como un compromiso público y revisable. Nos permite declarar nuestros criterios, reconocer sus exigencias y aceptar que otros examinen su cumplimiento. Su vigencia dependerá de nuestra capacidad de sostenerlo, discutirlo y transformarlo a través del trabajo.
DECLARACIÓN FINAL
Asumimos la creación como una práctica de atención, libertad y responsabilidad. Nos comprometemos a cuidar el oficio, reconocer las aportaciones, interrogar nuestras referencias y mantener abierta la discusión sobre lo que hacemos.
Damos forma a la contradicción para volverla perceptible. Trabajamos con la memoria para formular preguntas desde el presente. Compartimos la autoría para ampliar las posibilidades de cada mirada y responder juntos por lo que construimos.
Crear, para nosotros, implica exponernos a la transformación que la propia obra exige.
Creamos juntos para poner en juego lo que cada uno, por separado, todavía no alcanza a ver.
ANEXO TEÓRICO AL MANIFIESTO DEL REALISMO TRÁGICO INTERDISCIPLINARIO
Baby Boomers Nueva Generación
LA OBRA COMO HISTORIA DE TRANSFORMACIONES
Una analogía matemática para la lectura crítica de la creación colectiva
I. PROPÓSITO Y ALCANCE
Proponemos una herramienta conceptual para examinar cómo las intervenciones sucesivas participan en la construcción de una obra colectiva. Su propósito es precisar una pregunta del manifiesto: ¿de qué manera cada decisión transforma las condiciones de trabajo y las posibilidades de sentido que encuentran los demás participantes?
La analogía matemática que aquí introducimos tiene un alcance delimitado. Permite describir una relación entre operaciones; la valoración artística requiere, además, atender a la forma, la experiencia que suscita la pieza y sus contextos. Su utilidad deberá comprobarse por lo que permita observar y discutir en obras concretas.
II. LA COMPOSICIÓN DE TRANSFORMACIONES
En matemáticas, componer funciones significa aplicar una sobre el resultado de otra. El orden puede modificar el resultado: esta posibilidad corresponde a la no conmutatividad de la composición. OpenStax, «Composition of Functions».
Trasladamos esta relación, como analogía, a dos intervenciones definidas sobre el estado de una obra. Cuando ambos órdenes sean realizables, puede ocurrir:
B(A(O)) ≠ A(B(O))
SímboloCorrespondencia propuesta
OEstado de la obra antes de las intervenciones consideradas.
AUna intervención concreta que transforma ese estado.
BOtra intervención concreta que transforma el estado que encuentra.
≠Diferencia entre los resultados de ambos órdenes.
La expresión se lee desde los paréntesis interiores hacia los exteriores. En B(A(O)), la obra inicial O recibe primero la intervención A y después la intervención B. En A(B(O)), ese orden se invierte: primero actúa B y después A.
Un ejemplo permite reconocer la diferencia. Imaginemos que O es un papel blanco; A consiste en dibujar un círculo negro; y B consiste en pintar una mancha amarilla completamente opaca sobre la zona que ocupa el círculo.
En B(A(O)), primero dibujamos el círculo y después aplicamos la mancha: el círculo queda oculto. En A(B(O)), primero aplicamos la mancha y después dibujamos el círculo: este queda visible sobre el amarillo. Las mismas dos intervenciones, realizadas en distinto orden, producen imágenes diferentes.
El signo ≠ expresa esa diferencia. La fórmula no establece cuál de los resultados tiene mayor calidad ni afirma que todas las intervenciones cambien de resultado al invertir su orden. Su función es orientar la observación de aquellos casos en los que la secuencia resulta significativa.
El esquema representa operaciones delimitadas. La memoria, las intenciones y la capacidad de adaptación de los participantes exceden esta simplificación. Su aplicación a una pieza exige precisar qué intervenciones se comparan y qué diferencia se reconoce entre los resultados.
III. DE LA SECUENCIA MATERIAL A LA INTERPRETACIÓN
Para la lectura artística, interesa examinar las consecuencias de cada transformación: qué se conserva, qué se oculta, qué adquiere protagonismo y cómo cambia la relación entre los elementos. En una obra colectiva, esta pregunta permite estudiar cómo cada intervención modifica las condiciones que encuentra el siguiente participante.
Una superposición puede introducir una interrupción, desplazar la atención o alterar la autoridad de una imagen. Estas lecturas deben argumentarse a partir de la pieza y de su contexto.
La analogía invita así a observar la composición como una relación entre decisiones. Un trazo puede responder a una presencia anterior; una corrección puede cambiar el equilibrio del conjunto; un fragmento conservado puede adquirir otra función al transformarse su entorno.
La historia efectiva de esas operaciones requiere evidencia. La apariencia final, por sí sola, no permite reconstruir con certeza el orden de ejecución ni las intenciones de los participantes.
IV. AUTORÍA COMPARTIDA Y CONCIENCIA DE LO TRÁGICO
En la creación colectiva nos interesa examinar cómo cada participante recibe una situación parcialmente decidida y asume la posibilidad de transformarla. La autoría compartida adquiere consistencia cuando pueden reconocerse relaciones de respuesta, revisión y negociación entre las intervenciones.
Su valoración exige preguntar qué producen esas relaciones en la obra. El trabajo conjunto puede generar hallazgos, tensiones fecundas o soluciones insuficientes. La colaboración permanece abierta al juicio crítico.
La relación con lo trágico se establece en otro plano: el de nuestra interpretación de la experiencia. Decidir supone actuar dentro de condiciones heredadas, aceptar límites y responder por consecuencias que no dominamos por completo. Proponemos explorar cómo esa tensión se vuelve perceptible en las obras.
La no conmutatividad no implica por sí misma irreversibilidad ni demuestra una condición trágica. La huella de una pérdida, una cancelación o una reparación deberá examinarse en cada caso. El vínculo con el manifiesto se construye mediante esa lectura argumentada.
V. UNA PROPUESTA DE APRECIACIÓN CRÍTICA
Planteamos tres preguntas para orientar el análisis.
¿Qué relaciones formales se transforman? Conviene observar cómo las intervenciones afectan al color, la escala, el ritmo, la figura y el fondo, los espacios vacíos y la distribución de la atención. La descripción precisa de esos cambios permite valorar su necesidad y su eficacia.
¿Qué desplazamientos de sentido se producen? Una referencia histórica, un signo cotidiano o un recurso humorístico pueden adquirir funciones distintas según las relaciones que establezcan. Corresponde examinar si el encuentro abre una interpretación, intensifica una contradicción o permanece en una asociación previsible.
¿Qué permite reconocer la construcción compartida? Los registros del proceso pueden mostrar cómo una propuesta fue discutida, alterada o conservada. Ayudan a distinguir las decisiones documentadas de las interpretaciones posteriores y permiten estudiar la relación entre los propósitos declarados y el resultado.
Estas preguntas admiten respuestas críticas, incluso desfavorables. El marco será útil si permite reconocer tanto los logros como los límites de las piezas. Su aplicación debe conservar espacio para cualidades que el propio manifiesto todavía no haya formulado.
VI. DOCUMENTACIÓN Y PERTINENCIA EN EL HORIZONTE INMEDIATO
Proponemos acompañar obras seleccionadas con fotografías de etapas significativas, fechas, identificación de intervenciones y notas breves sobre decisiones relevantes. Las reconstrucciones posteriores deberán distinguirse de los registros realizados durante el trabajo.
Este archivo puede ampliar las posibilidades de estudio, exposición y conservación. También permite que futuras lecturas contrasten los relatos del colectivo con evidencias del proceso. La documentación adquiere valor cuando aporta información pertinente para comprender la pieza.
La propuesta encuentra un contexto de discusión en los debates sobre autonomía creativa, reconocimiento de aportaciones y diversidad cultural ante la inteligencia artificial, abordados por la UNESCO. UNESCO, «A new expert report explores how AI is transforming culture».
En las prácticas que incorporen herramientas digitales, nos interesa hacer comprensible su participación y reconocer las decisiones de quienes las utilizan. La secuencia de trabajo, la selección, el descarte y la revisión pueden ofrecer información relevante para examinar la responsabilidad creativa.
Situamos nuestra proyección inmediata en esa posibilidad de producir obras y conservar evidencias que permitan estudiarlas con rigor. Su trascendencia dependerá de la calidad de los resultados, de las interpretaciones que sostengan y de la discusión que puedan suscitar.
VII. COMPROMISO DE LECTURA
Ofrecemos esta analogía como una invitación a mirar las obras con mayor precisión y a interrogar sus procesos. Su pertinencia depende de que contribuya a reconocer relaciones que merezcan atención.
Cada pieza podrá confirmar, matizar o cuestionar las expectativas del manifiesto. Aceptamos esa posibilidad como parte de su exigencia.
Concebimos la obra colectiva como una construcción en la que las decisiones se encuentran, se modifican y dejan consecuencias que otros pueden examinar. Al hacerlas accesibles a la mirada crítica, asumimos la responsabilidad de lo creado y abrimos su interpretación a quienes vendrán.